Caza de brujas

18/1/12

Caza de brujas

Esta semana pasada el gobierno de Mas se reunió con los representantes de los Mossos de Esquadra para comunicarles nuevos recortes en sus condiciones laborales y confirmarles que no iban a dotarles de los chalecos antibala necesarios para garantizar su seguridad.

 

Los portavoces sindicales iniciaron una serie de protestas contra el gobierno convergente, y entre ellas una tan inédita como efectiva: hablar en castellano para presionar al gobierno nacionalista. Poco tardaron en iniciar la caza de brujas los miembros de la caverna nacionalista, con el ex presidente Pujol a la cabeza, admitiendo que para los nacionalistas los Mossos eran un símbolo identitario y que los agentes no debían hablar en la lengua oficial mayoritaria de los catalanes, seguido por buena parte de la prensa concertada catalana como Toni Soler, que llegó a comparar a los policías autonómicos con los grises de la dictadura. Y hace unos días también hemos conocido, a través de los medios, el protocolo en el que el departamento de Salud de la Generalitat le pide al personal sanitario que no hablen en castellano entre ellos, ni en reuniones de trabajo, ni por megafonía, ni siquiera con los pacientes castellanoparlantes.

 

El acoso y derribo, a los representantes policiales de la Cataluña oficial y las instrucciones a los profesionales de la sanidad para que no hablen en ningún caso en las dos lenguas oficiales, demuestra que para nuestros gobernantes la construcción nacional está por encima de los derechos laborales, de la salud o de los derechos lingüísticos. Su obsesión es borrar del mapa con prohibiciones e imposiciones el bilingüismo y el sentido común que rige en la esfera privada, en la Cataluña real, donde tenemos la suerte de convivir sin mayor problema en nuestras dos lenguas.

 

Durante el franquismo, en un régimen dictatorial y nacionalista que pretendía homogeneizar a la sociedad española y prohibió el uso público del catalán, hablar en público, cantar, o escribir pancartas en catalán, era símbolo de protesta y de libertad frente al régimen. Paradójicamente, 32 años después en Cataluña, en democracia y habiendo sido gobernados siempre por nacionalistas que incumplen las sentencias y las leyes, hablar indistintamente en catalán y en castellano en el ámbito público se ha convertido también en una forma de protesta, rebeldía y un motivo para ser señalado y apestado por la Cataluña oficial. Viva la libertad.

 

Albert Rivera Presidente de Ciutadans (C’s)

16/5/12

El mundo al revés

 

La catastrófica situación del sector financiero español y  las decisiones que socialistas y populares de manera conjunta han ido tomando en los últimos tres años llevan a pensar que España se ha convertido en el mundo al revés.

 

Los ciudadanos, que  sufren recortes de derechos y subida de impuestos, por decisión de PSOE y PP, están prestando dinero a los bancos para que estos no quiebren, mientras los bancos que deberían garantizar la función social del crédito para que funcione nuestra economía no prestan dinero a los ciudadanos ni a las empresas que quiebran en muchos casos por falta de crédito.

 

Además, la mayoría de entidades que están siendo rescatadas con dinero público siguen con su política de desahucios, con más de 300.000 familias que han perdido su vivienda familiar y muchas de ellas viven ya bajo el umbral de la pobreza.

 

Por otro lado, estas entidades bancarias que han pedido ayuda al Estado son las mismas que han colocado, en muchos casos de manera fraudulenta, productos como las participaciones preferentes a ahorradores que no cumplían el perfil de inversor, y hoy casi un millón de españoles están atrapados en este corralito financiero. Todo ello con el visto bueno de los que deberían ser órganos supervisores como el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

 

Y como colofón a esta situación, los responsables de las entidades financieras que han gestionado mal sus empresas en vez de perder su patrimonio o pasar por los juzgados como le sucede a cualquiera que haya gestionado mal su empresa, se van con pensiones vitalicias escandalosas y con el consentimiento de nuestros dirigentes políticos. Seguro que algo tendrá que ver que en la inmensa mayoría de cajas de ahorro eran representantes de partidos políticos, sindicatos y patronales los que se sentaban en sus consejos de administración y avalaban la burbuja financiera e inmobiliaria que se creó durante una década.

 

Tanto PSOE como PP están utilizando dos varas de medir para gestionar la crisis: la vara de las clases medias, que habiendo cometido errores o no están pagando con quiebras, pérdida de empleo, pérdida de derechos sociales y  subida de impuestos; y la vara de medir de los dirigentes políticos y banqueros irresponsables que se jubilarán con acrecentados patrimonios intactos y pensiones vitalicia.

 

Es incuestionable que este gobierno goza de potestas, porque ganó con mayoría absoluta las elecciones hace unos meses. Pero en un momento excepcional como el que vive España, es fundamental que quien nos gobierne también tenga auctoritas, es decir legitimidad moral ante la ciudadanía. Si los que nos gobiernan solo se atreven a ser fuertes e implacables con los débiles- las clases medias y los más desfavorecidos- y  en cambio son débiles y cobardes con los más fuertes- partitocracia y poder financiero- los indignados no serán los que acampan en Sol, sino la mayoría de españoles, hartos de ser invitados a la fiesta y acabar pagando siempre la cuenta, mientras que los que la montaron se van por el garaje y con los bolsillos llenos.

 

Albert Rivera

Presidente de Ciudadanos

 

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